*Morelia, Michoacán, a 26 de marzo de 2026.- Lo que debía ser una jornada ordenada y eficiente para la entrega del “moderno” chip D4TA —promocionado como solución de internet gratuito para estudiantes de nivel medio superior— terminó convertido en un auténtico viacrucis para cientos de familias.
Desde temprana hora, padres de familia y alumnos acudieron a los centros de entrega con la expectativa de un proceso ágil que, según lo previsto, no superaría las dos horas. Sin embargo, la realidad fue diametralmente opuesta: filas interminables, desinformación total y una alarmante falta de logística provocaron esperas superiores a las seis horas bajo el intenso sol, sin acceso a alimentos ni condiciones mínimas de atención.
En uno de los puntos más saturados, el plantel CBTis 149, la matrícula supera los 850 estudiantes divididos en dos turnos. Aunque no todos acudieron, la afluencia fue suficiente para colapsar la operación. Testimonios señalan que durante el turno matutino se vivieron más de seis horas de espera entre desesperación y enojo, mientras que por la tarde, tras más de tres horas, ni siquiera había comenzado la entrega.
La indignación crece entre los afectados, quienes denuncian que la responsabilidad del desastre organizativo “no tiene padre ni madre”. Funcionarios encargados del programa D4TA y autoridades educativas se deslindan entre sí, evidenciando una preocupante falta de coordinación institucional.
A la crisis logística se suma la incertidumbre: no existe información clara sobre los requisitos para recibir el chip, ni sobre quién debe hacerse responsable en el caso de estudiantes menores de edad. Esta opacidad ha generado confusión, retrasos adicionales y un ambiente de tensión entre los asistentes.
Mientras tanto, cientos de familias continúan esperando respuestas en medio del desorden, el cansancio y la frustración, cuestionando severamente la capacidad de las autoridades para implementar programas que, en teoría, buscan beneficiar a la comunidad estudiantil pero que, en la práctica, terminan exponiéndola a condiciones indignas.


