_Morelia, Michoacán (08 de septiembre del 2024)._– En un estado donde cada temporada electoral florecen izquierdistas de ocasión, en el Partido del Trabajo no necesitamos recurrir a la moda ni al disfraz. Somos de izquierda, la de verdad: la incómoda, la que se planta sin pedir permiso, la que incomoda a los poderosos. Y bajo la guía de Reginaldo Sandoval, esa convicción tiene nombre, historia y rostro.
Reginaldo no es un político de cartón ni un perfil de temporada. Es un hombre con memoria de lucha y piel curtida en las trincheras sociales. Lo conocimos hace años, cuando defendía con entereza a los mineros de Angangueo frente a la voracidad de la industria minera mexicana. No buscaba reflectores, buscaba justicia; y desde entonces ha sido brújula para quienes creemos que la política no es una pasarela, sino un acto de congruencia.
La militancia petista lo tiene claro: en Reginaldo Sandoval reconocemos al mejor cuadro de la izquierda en Michoacán. Y lo afirmamos como constatación histórica. En un escenario político saturado de promesas recicladas, tener un dirigente con principios, coraje y verdadera vocación crítica es, de hecho, un acto de rebeldía.
Por eso lo decimos sin miedo, Reginaldo es nuestro gallo. En Michoacán abundan los políticos que se venden como gallos y apenas cacarean. En el Partido del Trabajo tenemos a Reginaldo Sandoval, quien no vino a cacarear sino a poner el gallinero patas pa’ arriba.
*— Militancia del Partido del Trabajo en Michoacán*


