Por:Lupita Rojas
Morelia Michoacán a 19 de agosto de 2026.- Un reciente pronunciamiento de la Asociación Michoacana de Periodistas A.C. (AMIPAC) encendió las alarmas en el gremio informativo tras rechazar las medidas cautelares dictadas por el Instituto Electoral de Michoacán (IEM), las cuales ordenaron la edición o eliminación de material periodístico a un medio local. Aunque el caso origen responde al ámbito político, la determinación sienta un precedente de censura indirecta que afecta de manera directa a la prensa en todas sus especialidades, incluyendo al periodismo deportivo.
En la cobertura cotidiana, la fuente deportiva está estrechamente ligada a figuras públicas de carácter administrativo y político: directores de institutos del deporte, presidentes de federaciones, dueños de clubes y atletas de alto rendimiento. Asignar al medio de comunicación la responsabilidad legal por los dichos de sus entrevistados transforma el ejercicio informativo en un riesgo jurídico permanente.
Si la doctrina de eliminar contenidos se traslada a la fuente deportiva, las consecuencias sobre el derecho a la información son inmediatas. Un periodista o medio de comunicación podría verse obligado a retirar una entrevista si un directivo emite declaraciones discriminatorias, misóginas o descalificaciones hacia un atleta, árbitro o colega.
Esta práctica obstaculiza el registro documental fidedigno sobre irregularidades, agresiones verbales o posturas oficiales en la gestión del deporte, impidiendo que la ciudadanía, los propios atletas y la afición tengan acceso a la memoria histórica de su comunidad deportiva.
Frente al riesgo de enfrentar amonestaciones públicas, multas o apercibimientos por parte de organismos regulatorios u oficiales, el mayor peligro latente es la instauración de la autocensura.
Bajo la amenaza de sanción, editores y reporteros podrían optar por suavizar, recortar o simplemente descartar entrevistas en vivo y soundbites de personajes controversiales de la disciplina. Esta inhibición elimina el contraste directo de declaraciones y merma la profundidad de reportajes de investigación sobre temas sensibles, tales como la asignación y gestión de recursos en el deporte adaptado, el manejo de patrocinios o las disputas dentro de las federaciones.
La advertencia de la AMIPAC resulta contundente: ninguna autoridad puede o debe convertirse en la “editora” de los contenidos periodísticos.
Quien emite una declaración —ya se trate de un servidor público, un directivo de un instituto deportivo o un entrenador— es el único que debe asumir la responsabilidad legal y ética de sus palabras. Pretender responsabilizar al periodista por el simple hecho de documentar y difundir el testimonio desvirtúa la naturaleza de la entrevista, transformando la principal herramienta del trabajo periodístico en una amenaza contra la libertad de prensa.



