Apatzingán, Michoacán a 23 de octubre de 2026.– Las minas explosivas colocadas por grupos delincuenciales mantienen bajo amenaza la vida de habitantes de La Salatera, quienes llevan meses desplazados por la violencia y sin poder regresar a sus hogares, trabajar sus tierras ni proteger su ganado ante el riesgo de morir al transitar por caminos minados.
Un documento oficial con fecha del pasado 16 de julio de 2026, habitante de la comunidad, cuyo nombre se omite por seguridad, solicitĂł al comandante de la 43 Zona Militar, general Francisco Antonio EnrĂquez Rojas, el ingreso urgente de maquinaria especializada para retirar los artefactos explosivos que mantienen intransitable el camino La Salatera-Acatlán y a la fecha no hay respuesta, solo silencio y pasividad.
La peticiĂłn expone una situaciĂłn de alto riesgo para las familias desplazadas, que permanecen refugiadas en ejidos vecinos ante el peligro de encontrarse con explosivos instalados en las rutas de acceso a sus comunidades, porque un retorno sin condiciones de seguridad podrĂa poner en peligro sus vidas.
“No podemos regresar a trabajar nuestras tierras y atender el ganado que dejamos cuando fuimos desplazados por la violencia”, señala el escrito dirigido a la autoridad militar.
Mientras esperan una respuesta, los habitantes enfrentan la incertidumbre de perder su patrimonio. Su ganado permanece expuesto al robo o al sacrificio, mientras las familias continĂşan fuera de sus hogares y sin condiciones para retomar sus actividades productivas.
Ante esta situaciĂłn, solicitaron la intervenciĂłn inmediata de la SecretarĂa de la Defensa Nacional (Sedena) y del Gobierno Federal para retirar las minas, despejar el camino y establecer condiciones que permitan un regreso seguro.
La exigencia exhibe el peligro que representan los artefactos explosivos en Tierra Caliente, con caminos bloqueados, comunidades sin condiciones para recuperar su vida cotidiana y familias que no pueden volver a sus hogares sin exponerse a un riesgo mortal.
En tanto, la respuesta de las autoridades correspondientes guardan silencio y pasividad, denuncian habitantes de esta pequeña población ubicada en Tierra Caliente, un campo minado de la muerte en Michoacán.

