Antonio TENORIO ADAME
En ocasión del segundo aniversario de haber sido electa Presidenta de los Estados Unidos Mexicanos, 2024 – 2030, Claudia Sheinbaum Pardo convocó a los mexicanos a emprender una jornada en defensa de la soberanía nacional.
Minorías en contra del mayoriteo
De acuerdo con lo manifestado por Ariadna Montiel Reyes, presidenta el partido de Morena, realizarían una campaña de difusión y convencimiento en torno al principio básico de la Constitución relativo a la soberana nacional.
Como este principio sustancial del derecho de la nación es inherente, cuya manifestación queda mostrada con la permanente existencia del ser nacional, es por tanto el bien jurídico que se ejercita sin racionalizar, como diría Renan al definir la Nación “como el plebiscito diario”.
Sin embargo cuando el bien jurídico es puesto en riesgo, entonces sus raíces profundas salen a flote para ser cuestionado en todos sus múltiples facetas; su mención sin explicitación discursiva se vuelve un poliedro que requiere ser examinado en todos sus aspectos, desde sus diversos ángulos.
De tal modo, se vuelve necesario plantear su orígenes y fines, ocurrido apenas pasado un siglo de la caída de Tenochtitlán, o sea en mayo y junio de 1845, en la ciudad de Alemania, a través de los Tratados de Westfalia, con los que se ponía fin a la Guerra de los Cien años, los Países Bajos se independizaban del imperio Ibérico, entre otros acuerdos.
Lo establecido como compromisos se estipulaba en el reconocimiento a una entidad comunitaria establecida como Estado que mantenía del dominio político territorial, como también el surgimiento de fronteras y del derecho internacional.
Se dio inicio a la existencia de las naciones como una entidad imaginaria compuesta de ciudadanos que, en lugar de siervos, en ejercicio de sus libertades organizaban su forma de gobierno como órgano supremo de poder, dando origen a la soberanía de la nación, cuya epistemología indicada por la “supra nómina”, nadie sobre su poder.
Las raíces históricas de la aplicación del principio de soberanía en México se estableció en torno a su independencia. Fue el detonador que propicio la movilización del pueblo conquistado con el nombre de la Nueva España.
Fue entonces, en 1808, que ante el secuestro de los monarcas hispanos por Napoleón, que los integrantes del Cabildo del Ayuntamiento de la ciudad se pronunciaran por responder a los monarcas como depositarios de la soberanía, fueran considerados ser reemplazados por el pueblo como el depositario originario del atributo soberano.
El golpe de Estado contra el Virrey y los miembros del Ayuntamiento cortó esta alternativa histórica, que quizá fuera una transición menos violenta que la guerra de independencia; por otra parte, los integrantes del Cabildo fueron victimados.
La definición sustantiva de la soberanía fue discutida en los constituciones iniciales de su proceso histórico, principalmente en Cádiz, en 1812, por el diputado de Tlaxcala José Miguel Guridi y Alcocer, por Morelos en 1814, en los Sentimientos de la Nación, y la Constitución de 1824.
Mayorías proactivas vinculadas a la soberanía
La trayectoria constitucional de la soberanía se manifiesta en el articulo 39 con el reconocimiento al pueblo de darse al forma de gobierno que mejor considere, de tal modo se establece que la soberanía no se transfiere ni se otorga en la representación de gobierno, sino solo se deposita.
La concepción sustantiva de la soberanía se vivifica con el compromiso y ejercicio que se establece en los servidores públicos sobre su protesta de cumplimiento, en los ciudadanos con su adopción voluntaria y manifestación abierta, como ocurre entre sus organizaciones cívicas y políticas, entre las cuales se advierte una afinidad y cumplimiento por parte de los partidos progresistas y renovación democrática.
Los partidos políticos orientados con el patriotismo de la Revolución Mexicana encontraron en la soberanía el vinculo más directo y refrescante de la responsabilidad histórica con la nación.
A partir del surgimiento del Movimiento de Liberación Nacional, convocado por el general Lázaro Cárdenas, se plantearon tres premisas renovados de la responsabilidad cívica con la nación, como señalaba, su divisa de combate, por la “Soberanía Nacional, la Emancipación Económica y La Paz“.
El MLN fue la trinchera de la resistencia a la injerencia de Estados Unidos durante la “guerra fría”, mantuvo la vigencia de la memoria histórica del Constituyente del 17 y fue precursor del avance democrático expresado en el pluralismo democrático de partidos.
Una vez abierta la vía plural partidista, el embate ideológico manifestado a favor democrático, la soberanía se enriqueció con las aportaciones que se dieron en foros abiertos de la avanzada ideológica progresista, donde se produjeron diversos documentos con enfoque plural, abierto a la critica, con actores diferentes y fechas que marcan una continuidad permanente en el examen critica de la soberanía.
Por lo menos existen cuatro ediciones que dan cuenta de la atención y estudio de reuniones colegiadas, foros y coloquios convocados en torno a la soberanía:
1. Texto de la Soberanía popular y seguridad nacional desarrollado durante la gestión del tercer presidente del PRD, julio 1993 a agosto de 1996.
2. Encuentro por la Soberanía nacional, 21 julio de 1995.
3. Reconstruir la soberanía, México en la globalización, ed. La Jornada,1998.
4. La Soberanía; Historia y Desafíos, ed. UNAM, 2003.
A reserva de realizar un estudio y publicación de cada uno de estos ejemplares, que dan testimonio como la fracción progresista de los partidos nacionales ha mantenido su interés y responsabilidad en torno a la soberanía, por razones de espacio y modelos de presentación reproducimos un fragmento de la consideración y compromiso que HEBERTO CASTILLO MARTINEZ, Encuentro por la Soberanía, 1995, en este evento mantenía su vinculo con la Soberanía, en los siguientes términos:
“La soberanía nacional no es un concepto obsoleto en tiempos de globalización comercial y financiera. Tampoco el nacionalismo es obsoleto. Soberanía y nacionalismo están vigentes, como se muestra en muchos rincones del orbe. Y a veces, como ocurre en Bosnia, Chechenia, o Rodesia, los nacionalismos se muestran de manera barbara, irracional.
Este encuentros fue convocado más que por las personas, respetables y respetadas de tantos ámbitos del quehacer humano, por las ideas que circulan en nuestra inquieta sociedad“.
Para fines constitucionales
Esta breve, pero significativa reseña sobre origen y curso de la soberanía, son una muestra palpable de quienes mantienen el orden y responsabilidad civil de la vigencia de la soberanía nacional, del que se desprende que los partidos anquilosados y egocentristas en intereses propios, con tendencias conservadoras, no mantienen una correspondencia con el interés nacional de salvaguardas la soberanía nacional. Su vocación política le es ajena.



