Antonio TENORIO ADAME
La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó el pasado viernes 15 de mayo que: “en la cooperación con Estados Unidos, en materia de seguridad, el respeto a la soberanía nacional no está sujeto a negociación”.
Minorías, a comprometerse con el interés nacional
La relación de México con Estados Unidos se encuentra sujeta a una escalada de tensión creciente derivada del programa presidencial “Maga”:; (Primero América). con el cual se reclama ventajas y privilegios para los intereses del imperio.
No es posible dejar de mencionar la frase favorita del presidente Theodore Roosevelt, quien exclamaba: “este país, necesita una guerra”. Una frase evocativa del actual residente de la Casa Blanca.
Los temas de debate del interés de la Casa Blanca se reflejan en la seguridad nacional en el control del narcotráfico, la migración y el T MEC, entre otros más hasta formar un paquete explosivo cuya manifestación de solución es la injerencia.
En tanto Sheinbaum reitera una y otra vez el principio de soberanía.
Por tanto, el diálogo binacional se bifurca; por una parte, México sostiene la no intervención y autodeterminación de los pueblos conforme al derecho internacional y la doctrina de la solución de los conflictos por la vía de La Paz.
El corolario “Donroe” deriva de la doctrina “Bush”, cuyo principio de atacar primero como acto de acción preventiva.
Los Estados Unidos rompen el espíritu de las Naciones Unidas a pesar de ser miembro del Consejo de Seguridad de N. U. Dentro del mismo evaden sus responsabilidades jurídicas a través del veto. Así como desconoce y se mantienen sin firmar Tratados que establecen compromisos de acatamiento humanitario, como el referente al Tribunal Penal Internacional de La Haya, bajo el dicho de su entorno de referencia propio es superior.
La mayoría responsable constitucional
El primero de los puntos neurálgicos intensificó la confrontación a partir de la intervención de agentes de la DEA en la operación de desarticular un laboratorio de narcóticos en Chihuahua, el cual dio lugar a una protesta diplomática de la cancillería mexicana, la que, a su vez, tuvo su respuesta en la solicitud de extradición del gobernador de Sinaloa junto con ocho funcionarios de su administración Y el senador Enrique Inzunza, de los cuales dos prefieren el manto atenuante de testigo protegido de país vecino y decidieron su entrega voluntaria.
Por su parte, el senador mantiene su residencia local, una imagen compartida lo muestran en compañía del ex gobernador de Chihuahua.
No se trata solo de un refrendo solidario, sino el revivir el conflicto de la entidad, donde se originó la injerencia extranjera solapada por la gobernadora, Maru Campos, cuya insensata responsabilidad constitucional la ubica en la mira del Senado para ser desaforada con el juicio político o la Declaración de desaparición de poderes.
Otra, es la comprometida situación del senador Enrique Inzunza, la institución lo cobija, mantiene la inmunidad del fuero, a más el contenido de su investidura parlamentaria lo considera como un miembro de un cuerpo colegiado, en cuyo caso de ser penalizado, la afectación trasciende al individuo al alcanzar al mismo Senado.
Las amenazas de ampliar las denuncias de funcionarios de Morena involucrados en actividades de narcotráfico han sido vertidas por Terry Cole, Jefe de la DEA, (¿revancha?) quien manifestó que “Este es solo el principio”, además de mantener viva la intención directa de “venir por ellos”.
La comprensión de la tensión bilateral es un problema complejo, en particular por la “acción preventiva” establecida por la “Doctrina Bush” para atacar todo presagio terrorista al marginar cualquier signo del derecho humanitario de guerra.
Por otra parte, se trata de conflictos armados híbridos de orden multifactorial, ahondados, en nuestro caso, por las asimetrías de desigualdad como ocurre del binomio de las drogas con su acompañamiento de las armas.
Como lo describe con certeza el doctor Carlos Pérez Ricart autor ensayo: “La violencia vino de Norte”. El académico del Cide expresa “la dinámica criminal que sufre México no lo tiene ningún otro país del mundo y nunca le había tenido un país como el nuestro, no se conoce en ninguna latitud, los 3100 km de frontera entre México y Estados Unidos.
Al comercio de drogas le van normalmente del sur al norte que lo abastece a 4 millones de usuarios diarios de cocaína por no hablar, heroína o marihuana o droga sintéticas.
Por el otro lado, el flujo de armas de Estados Unidos a México, calculado que todos los años entran por la frontera entre Estados Unidos y México 145,000 armas”.
El escenario es aterrador en Estados Unidos, donde hay más armas, éstas son de mayor alto calibre y mayor velocidad de disparar. Eso produce que más armas se ingresen a México.
En Estados Unidos operan 60,000 armerías, son seis veces más que el número de cafeterías Starbucks y es el doble de todos los puestos de hamburguesas Wendy’s McDonald’s y Burger King en todo el territorio de Estados Unidos”.
De vuelta a México, la Presidenta no deja de mantener fresca la palabra de “soberanía”, a flor de labio.
En las redes sociales el fragor de la batalla es estruendoso con descalificaciones recíprocas, en el Congreso crecen las descalificaciones y el rigor de aplicar sanciones a gobernadores del “desafuero” y “desaparición de poderes” entre Morena y la minoría.
En las columnas editoriales el muro opositor enfrenta la línea oficial, y si bien el medio académico no trasciende directamente si se manifiesta de manera particular por medio de la prensa de opinión donde buena parte descalifica a Morena.
En cambio, en la trinchera de los medios electrónicos es donde se abre el debate en condiciones más favorables al oficialismo; en especial, en la mesa de análisis dentro de la televisión pública, hay que subrayar su fragilidad por promover un un discurso repetitivo y doctrinario, a excepción de programas Masiosare, o aquellos formados por organismos públicos.
Para su promulgación constitucional
Dentro del maremagnum de la comunicación, CSP se deja sentir como una voz por la SOBERANIA siempre insuficiente, lo cual demanda un plan de promoción solidaria, reiterativa, capaz de promover el respaldo social.
Un Plan que demanda fortalecer la soberanía, al mismo tiempo llevar contenido explícito, racional de comprensión y compromiso histórico.
Se estaría sugiriendo la organización de un movimiento político a favor de la soberanía.



