Por: Lupita Rojas
Morelia, Michoacán a 14 de septiembre de 2026.- Sobre el asfalto de las calles de Morelia, esquivando autos, combis y motos en un trayecto diario que va desde la colonia frente a la SEE hasta la Unidad Deportiva INDECO, van rodando la silla y los sueños de Yamil Higareda.
A sus 21 años, este destacado deportista y estudiante de Periodismo no solo avanza a la par de la ciudad; se prepara para enfrentar la quinta edición de la Paralimpiada Nacional de su carrera, con la madurez de quien ha hecho del esfuerzo un estilo de vida.
Para Yamil, vivir con mielomeningocele no ha sido un límite, sino un continuo ejercicio de escucha e introspección.
Aunque su acercamiento al deporte comenzó en la infancia de manera recreativa, los años transformaron la disciplina en una vocación formal e intensiva donde cada entrenamiento exige adaptación y temple.
“Mi proceso empezó desde muy pequeño, pero hoy me lo tomo con total seriedad. Cuando en el entrenamiento se trabaja la patada, yo adapto la técnica a mis condiciones físicas. Si siento el cuerpo muy cargado, ajusto el volumen para prevenir rozaduras o fatiga extrema. Tengo una rutina con los tiempos muy ajustados; a cada actividad le doy su lugar exacto”, comparte sobre la precisión con la que equilibra las aulas universitarias, la preparación física y el cuidado personal.
La determinación trasciende las pistas.
Durante el confinamiento por la pandemia, enfrentando los retos de la educación a distancia y las exigencias de su condición, Yamil decidió no quedarse de brazos cruzados y fundó su propio emprendimiento, un negocio que hoy continúa creciendo y le permite salir adelante por cuenta propia.
Sin embargo, el camino del alto rendimiento en el deporte adaptado enfrenta barreras que van más allá del esfuerzo físico. Pese a su constancia y logros, el paratleta alza la voz ante la falta de un respaldo institucional genuino.
“Falta mucho apoyo por parte de las autoridades. A veces parece que solo nos buscan para la foto, pero en la realidad estamos solos. La única red de apoyo real con la que cuento es mi familia”, señala con contundencia.
Lejos de detenerse ante la adversidad, la mirada de Yamil está fija en el horizonte internacional. Esta quinta justa nacional marca el cierre de un ciclo clave y el inicio de una meta mayor: dar el salto a las Series Mundiales e integrarse de lleno al circuito profesional.
“Me siento motivado y con cierta nostalgia en esta etapa, pero sé que puedo cerrar con broche de oro. Mi objetivo es llegar a una Serie Mundial y enfocarme al cien por ciento en el alto rendimiento”, expresa.
Antes de volver a la ruta diaria hacia el gimnasio y la pista, el joven deportista deja un mensaje para aquellos jóvenes con mielomeningocele que aún dudan en dar el primer paso hacia la actividad física.
“El deporte requiere tiempo, pero la clave está en cómo gestionas tus horarios. Vale totalmente la pena intentarlo”.



